El sistema solar existe hace miles de millones de años y es el sistema planetario en el que se encuentra nuestro planeta, la Tierra, además del Sol, la Luna y de otros cuerpos celestes de los que también hablaremos aquí.

Cómo se formó el sistema solar

Cabe señalar que para la formación del sistema solar no hay una sola explicación o teorías. Sin embargo, la teoría que tomaremos en cuenta aquí está ampliamente aceptada.

La hipótesis nebular

Esta hipótesis fue desarrollada por primera vez en el siglo XVIII por Emanuel Kant, Pierre-Simon Laplace y Emanuel Swedenborg. Sin embargo, a lo largo de la historia, este modelo ha sido desafiado y reajustado para adaptarse a otros descubrimientos, como el de los planetas extrasolares (1990). Hoy en día tiene muchas aplicaciones en varias disciplinas científicas, como geología, física, astronomía, entre otras.

Según la hipótesis nebular, el sistema solar se empezó a formar hace 4568 millones de años, cuando una nube molecular gigante tuvo un colapso gravitacional. Este último es un fenómeno que la misma gravedad de un cuerpo estelar provoca, al hacer que se desmorone hacia adentro de tal modo que se forma un agujero negro.

Cuando esta nube molecular sufrió el colapso, la mayor parte de esta masa que colapsó se juntó en el centro y formó el Sol. La otra parte de la masa se aplanó formando un disco protoplanetario, que consiste en una estrella joven con material alrededor y que puede convertirse más tarde en un sistema planetario, que fue lo que ocurrió en el caso del sistema solar, pues de este disco protoplanetario se formaron el resto de planetas del sistema solar junto con los satélites, asteroides y el resto de componentes del sistema solar.

Planetas del sistema solar

Nuestro sistema solar se conforma por 8 planetas, pero, antes que nada, conviene señalar qué criterios debe tener un planeta para ser considerado como tal.

Qué es un planeta

Según la Unión Astronómica Internacional, un planeta es un cuerpo celeste que orbita alrededor de una estrella, posee una masa suficiente como para que las fuerzas de su cuerpo rígido sean superadas por su gravedad (razón por la que posee una forma casi esférica), tiene también dominancia orbital (que quiere decir que en su órbita no hay cuerpos mayores en tamaño que él) y no emite luz propia.

Tierra

Aquí es donde nos encontramos, en el planeta que está en la tercera órbita más interna del Sol, donde habitan millones de especies, que incluyen a los seres humanos. Además, la Tierra es el planeta más denso, con una masa de 5,9736×1024 kg1 y un volumen de 1,08321×1012 km³, ocupa el quinto lugar en cuanto a tamaño frente a los otros 7 planetas del sistema solar. Se calcula que su formación fue hace unos 4550 millones de años, mientras que unos mil millones de años después surgió la vida.

Cómo surgió la vida en la Tierra

Según la teoría de la abiogénesis, que sostiene que fue un proceso natural (espontáneo) el que dio lugar al origen de la vida sin que esta existiese antes, la vida surgió aproximadamente entre 4400 millones y 2700 millones de años atrás. Se estima que entre este periodo, se dio la primera vaporización de agua y aparecieron los primeros indicios de vida.

La atmósfera que rodea a la Tierra y otras condiciones abióticas sufrieron varias alteraciones que permitieron que en nuestro planeta proliferaran organismos aerobios y se formara la capa de ozono, la cual, en conjunto con el campo magnético terrestre, repele la radiación solar dañina, por lo que la vida es posible aquí, en la Tierra.

Mercurio

Es el planeta que está más cerca del Sol y, además, el más pequeño. Es parte de los planetas interiores o terrestres (parecidos a la Tierra). Mercurio posee una masa de 3,302×1023 kg y un volumen de 6,083×1010 km³.

Una de las cosas interesantes de Mercurio es que en tal planeta amanece dos veces. Si se observara desde Mercurio, se podría decir que estos amaneceres dobles suceden de la siguiente manera: primero, el sol sale y se detiene en un punto, luego retorna casi por el mismo trayecto y, por último, vuelve a salir nuevamente, pero con la diferencia de que en esta segunda aparición no se retorna, sino que termina el recorrido. Así se vería si viviésemos en tal planeta.

Venus

Después de Mercurio, Venus es el segundo planeta más cerca del Sol y su tamaño lo sitúa en el sexto lugar si se ordenan los planetas del sistema solar de mayor a menor. Venus no posee satélites naturales. Su nombre se debe a la diosa romana del amor, que en griego es Afrodita.

Su masa (4,869 × 1024 kg) y su volumen (9,28×1011 km3) son comparables a los de la nuestro planeta y, de hecho, Venus es llamado el planeta hermano de la Tierra, aunque la temperatura atmosférica de Venus es mucho mayor (463,85 ºC).

Marte

Marte posee una masa de  6,4185 × 1023 kg y un volumen de 1,6318 × 1011 km³, por lo que es más pequeño que la tierra pero posee una masa mayor. Es el segundo planeta más pequeño del sistema solar y es el cuarto planeta más cercano al Sol. Su nombre fue dado en homenaje a Marte, el dios de la guerra según la mitología romana, que en la mitología griega es Ares. Marte también es conocido como el planeta rojo, puesto que tiene una apariencia rojiza que le otorga el óxido de hierro, que predomina en su superficie.

Júpiter

Es el quinto planeta de nuestro sistema planetario. Su nombre le fue dado por el dios romano Júpiter, que en la mitología griega es Zeus. Su masa es 1,899×1027 kg, que es 318 veces la de la Tierra, por lo que es el planeta con más masa en el sistema solar.

Saturno

Este es el sexto planeta de nuestro sistema planetario. Por su masa (5,688·1026 kg), ocupa el segundo en tamaño después de Júpiter. Además, este es el único planeta que posee anillos que son visibles desde la Tierra.

Urano

Urano posee una masa de 8,686×1025 kg y un volumen de 6,833×1013 km³. Este planeta ocupa el séptimo lugar en nuestro sistema planetario y el tercer lugar en cuanto a tamaño. Su nombre proviene de la divinidad griega del cielo Urano. Este planeta fue el primero en ser descubierto por medio de un telescopio.

Neptuno

Este es el octavo planeta en cuanto a su distancia con respecto al Sol (es el más lejano). Neptuno tiene la particularidad de que fue el primer planeta descubierto por medio de predicciones matemáticas. Con una masa de 1,024×1026 kg, es el tercer planeta con más masa.

Formación del Sol

El Sol es una estrella con una masa de 1,9891 × 1030 kg y un volumen de 1,4123 × 1018 km³. Se encuentra en el centro del sistema solar y es, además, la mayor fuente de radiación electromagnética de nuestro sistema planetario. Su forma es casi esférica, formado por plasma -un estado de la materia que consiste en gas con una cantidad de partículas cargadas eléctricamente- y, principalmente, del elemento hidrógeno, pero también posee helio, oxígeno, neón, hierro y carbono (estos cuatro últimos están en mucha menor cantidad).

Con el colapso gravitacional de la nube molecular gigante, la gran cantidad de masa que se juntó en el centro se fue haciendo más densa y caliente, lo que dio lugar a que, con el tiempo, se iniciara la fusión nuclear en su núcleo y así se formó nuestro sol.

Se cree que este mismo proceso ocurre para el nacimiento de nuevas estrellas,  y también que, al terminar la fusión del hidrógeno que contiene en su núcleo, el Sol se convertirá en una gigante roja (la misma estrella, pero con un cuerpo rojizo mucho más grande por la conversión de hidrógeno en helio) de tal magnitud, que podría acabar con las órbitas actuales de Venus, Mercurio y, quizá, de la Tierra. Tal acontecimiento ocurriría en aproximadamente unos 5000 millones de años.